Sin dudas habrá muchas disputas y controversia alrededor del tema de cuál es la mejor medialuna de la ciudad. Los puristas y clásicos y, más que nada, los turistas, argumentarán que son las de la Confitería Boston, la Fonte D’Oro o las de Atalaya (originadas en la ruta camino a la ciudad, la apertura de locales en MDP terminó de cerrar la asociación). Sin embargo, si me preguntan a mí, la medialuna a la que literalmente corro cuando llego a Mardel es la de Chill Out Café.

IMG_5278

Chill Out Café tiene dos sucursales céntricas en donde se puede disfrutar de su pastelería y platos del día para almorzar. Dado que siempre me enloquezco por sus medialunas, nunca llegué a probar nada más y no puedo opinar sobre su cocina. Si alguien sí lo ha hecho, lo invito a dejarme un comentario para contarnos su experiencia.

El primer motivo por el que me fascinan las medialunas de Chill Out Café es que hornean tandas pequeñas constantemente, por lo que siempre que voy a comprarlas están tibias y huelen delicioso. El calor del paquete en mi mano anticipa lo que se viene y aumenta mis ganas de sentarme a devorarlas ASAP.

IMG_5280

El dorado perfecto es lo primero que notamos apenas abrimos el paquete; lo suficientemente parejo para que sean uniformes y prolijas, pero con alguna que otra medialuna más marrón que demuestra que no son industriales, que tienen ese toque más artesanal (y siempre hay uno que pide la que está “más quemadita”).

La cantidad de almíbar con las que las pincelan es justa: no están embebidas de más (caso en el que quedan soposas, y pesadas), pero tampoco escatiman. Hay veces que uno come medialunas secas, sin esa cubierta dulce que se debe sentir en el primer bocado. Eso no pasa con las medialunas de Chill Out. La medida de almibar con las que las cubren es ideal.

IMG_5276

Y sí, el momento de gloria. Las capas que se deshacen, crocantes y perfectas: las de afuera. Las capas que saben a manteca, las esponjosas y ligeramente saladas: las de adentro. El único problema con esta medialuna es poder comerse solo una. No se puede, yo diría.

Lo mejor es que no son especialmente pesadas; sin dudas son más livianas que sus contrincantes más populares. No, no. Lo mejor es que al ser un secreto a voces entre los locales, nunca hay una fila de gente desesperada por comerse “un pedacito de Mardel”. Podés entrar y salir del local rápidamente e irte a disfrutar estas medialunas colosales.

Consejo: comprá más de lo que normalmente llevarías y más tarde las rellenás con jamón y queso, calentás apenas, y directamente sos transportado al paraíso de todas las meriendas.

IMG_5274

Chill Out Café
Brown 2901 // Rivadavia 3050 (Tienda Los Gallegos), subsuelo y primer piso.
(0223) 493-5699
Mar del Plata 
 

2 comments on “Mar del Plata para foodies – Capítulo III: las medialunas de CHILL OUT CAFÉ”

  1. Fui y las probé. Habia que esperar una nueva “horneada” y solo quedaba una, que consumí con un café luego de almorzar ahi. Muy rica, pero se notaba que ya tenia varias horas. En otro momento las consumí en la suc. de Los Gallegos, pero aun me debo el pasar una tarde y llevarme una docenita recien hechas. Prometen y coincide con tu descripción. Aun no toqué el cielo pero le doy la oportunidad.

    • Claudio, yo siempre las compro en la suc. de los Gallegos y siempre (pero siempre) tuve el mismo resultado: el que cuento en el post. Estoy segura que tendrás mi misma suerte cuando vayas a esa suc. ¡Besos!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *